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lunes, 14 de agosto de 2017

Adelantos: Liam Gallagher


Ok. Hablemos de Liam Gallagher, quien se encuentra en plena promoción de su debut en solitario, el cual verá la luz el próximo 6 de Octubre. Consciente de su personaje, el inglés se ha encargado durante estos meses de dar que hablar utilizando su clásica irreverencia: criticando (¡era que no!) a su hermano Noel por no participar en un acto benéfico en Manchester, abandonando un recital al cuarto tema culpando a su mal estado vocal , cambiándole el apodo de A$AP Rocky por "whatsapp Ricky" e incluso aceptando preguntas respecto a su hija de 20 años a quien ni siquiera conoce...

Sin embargo, paralelo a las declaraciones ha estado la música. Ahí, tres adelantos ha entregado el vocalista. El primero, 'Wall of glass', es Oasis sin Noel, es decir, un tema de rock sencillo que se sostiene básicamente en un repetitivo coro y que da muestras del mal rollo característico de Liam, esta vez sin contrapeso alguno. El tema de todas maneras, sin volarnos la cabeza, cumple con su objetivo de abrir el apetito y dejar esa sensación en el aire de que "algo hay acá"...


Ahora, si 'Wall of glass' cumplió, 'Chinatown' definitivamente sorprendió. Más personal, introspectiva y musicalmente diferente, encontramos acá una muy buena cancioncita a la cual lo único que podríamos criticarle es el cierre, algo débil, el resto, notable...


Finalmente ha llegado a nosotros un tercer adelanto, el menos acertado para mi, el más predecible y aburrido, aunque con una interesante letra que se encarga de reconocer errores y pedir disculpas "a quien corresponda". Lamentablemente eso si, en lo musical 'For what it's worth' es todo lo que 'Chinatown' no era, es decir, de frescura nada, por lo que el bajón tras oír esta balada es considerable...


Se cierra así (hasta ahora, seguro que de acá a octubre conoceremos una o dos canciones más) una promoción irregular, que ilusiona y provoca bostezos en idénticas proporciones. La linea de lo que será As you were parece clara a estas alturas, tal parece que tendremos un álbum de mirada más íntima pero que musicalmente mucha sorpresa no entregará, aunque claro, todo son impresiones iniciales. Ahora, a esperar...

jueves, 10 de agosto de 2017

Nine Inch Nails : Add Violence (2017)


Continuando con la fórmula iniciada en enero, digamos, la entrega de un álbum a goteos, llega a nosotros la segunda de tres descargas para lo nuevo de Nine inch nails. La linea es similar a la trabajada en Not the actual events, es decir, temas que se debaten entre un rock directo y murallones de sonido, y en ese sentido, si bien mucha sorpresa no encontramos en esta nueva entrega, tal como ocurrió a comienzos de año, el EP no solo no alcanza a cansar sino que acaba dejando gratas sensaciones debido a la propuesta concisa que presenta.

En un camino directo y efectivo los fuegos abren con la contagiosa 'Less than', que entre maquinitas y guitarras acaba convenciendo gracias a su derroche de energía. Mucho menos predecible aunque igual de energética resulta 'Not anymore', la cual danza entre un sonido más oscuro pero que va y viene en materia de estructuras. Una linea más experimental aparecerá con las tres restantes, destaca 'The lovers', que pese a su aparente monotonía logra sostener intensidad mientras que en 'This isn't the place' encontramos a un Trent Reznor desnudo vocalmente que apenas susurra, esta es probablemente la pieza más baja del EP, y si bien algo similar tiende a ocurrir con los cuatro minutos iniciales de 'The background world', aquel loop ascendente que durante siete minutos comienza a poco a poco explotar para acabar en medio del ruido absoluto, acaba sorprendiendo y cerrar el trabajo de manera fascinante...

Es cierto, a ratos Reznor parece encerrado en su mundo, sin la ira de sus inicios y privilegiando desde hace bastante la generación de ambientes por sobre las canciones en si, pero hay que darle el que en este 2017 se las haya arreglado para mantenernos atentos e incluso, interesados frente a lo que vendrá...

3.5 // Muy bueno!

Otras reseñas de Nine Inch Nails:
2016 // Not the actual events
2013 // Hesitation marks

sábado, 5 de agosto de 2017

Arcade Fire : Everything Now (2017)


Con todo esto del cambio de paradigma dentro de la industria musical, el auge de internet, la muerte del video clip o la radio como medio de difusión y la lenta pero segura extinción de los dinosaurios, algunos han caído en desesperación. Y no los culpo. El mundo que conocimos, todos aquellos que sobrepasamos los treinta y tantos años de edad, poco ha poco ha comenzado a dejar de existir. En ocasiones la muerte, cruel e insensata, ha anticipado sucesos, arrebatándonos de manera brusca a personajes que aún se encontraban en activo pero en a veces ha sido el inevitable paso del tiempo el que ha ido recordándonos que tarde o temprano enormes de la música como U2, The Cure, Morrissey, Iron Maiden, ACDC o que se yo, Pearl Jam y Radiohead, dejarán de existir... y frente a la ausencia de relevo, algunos han querido forzar el asunto, entregando por uno o dos álbumes notables la responsabilidad de sostener la bandera del rock a bandas que no pidieron ser estandartes de nada. 

Ejemplo claro de lo que menciono es Arcade fire. Los canadienses cosecharon buenas críticas, reconocimiento a partir de sus primeros tres álbumes, Funeral (2004), Neon bible (2007) y el bello The suburbs (2010), instalándose así de golpe en un sitial privilegiado dentro de la escena, aquella que esperanza frente a un futuro mejor. Reflektor (2013), sin embargo, a muchos llevó a arquear la ceja. Un disco (innecesariamente) doble, de momentos excesivos y pretenciosos pero que de todas formas nos dejaba cosas como 'Afterlife', 'We exist', 'Normal person' o la mismísima 'Reflektor' como para seguir creyendo en ellos. Esta vez, cuatro años más tarde, nos la han dejado más difícil aún, Everything now es lo más bajo que Arcade fire han entregado a la fecha, y por paliza...

Hay algo que escasea en este álbum: la magia. El tiempo dirá si a causa de una falta de ideas, estancamiento creativo o mera comodidad, Arcade fire se ha instalado en un prototipo de canción que no acaba llegando a ningún lado, que carece de intensidad. Ahí, ya sea desde el coqueteo pop/dance o las guitarras, todo funciona a medias. Dentro de los temas que pretenden ser fuertes en el álbum, destacable me parece la partida con 'Everything now' (la canción), para mi, una jugada brillante y adictiva pero que lamentablemente no encuentra relevo en ninguno de sus pares. 'Signs of life', por ejemplo, posee arreglos contagiosos pero es tan repetitiva que al minuto y medio de canción ya ha mostrado absolutamente todas sus cartas, 'Creature comfort' presenta potentes estrofas pero también se empantana en la pérdida de dirección, es un tema que cuanto intenta explotar se encuentra con unos coros espantosos (repito: espantosos) de Reginne Chassagne enterrando cualquier chance de emoción. 

Ahora, dentro de las canciones menores, 'Peter pan' o 'Infinite content' se instalan como esos típicos temas breves de la banda cuyo único objetivo parece ser el rellenar mientras que 'Chemistry', 'Electric blue' o 'Good god damn' algo tienen, un coro atractivo, arreglos delicados o una melodía bonita, pero ninguna te aplasta, ninguna se impone, siendo la hermosa estructura de 'We don't deserve love' el único momento en todo el álbum en donde reconocemos esa alma, ese sentir o esencia que alguna vez nos enamoró de esta banda...

Con el paso del tiempo la carrera de Arcade fire ha ido perdiendo fuerza pero a esto me parece habría que restarle algo de dramatismo: es natural. Ahora, si el estancamiento es momentáneo o definitivo, el tiempo dirá. Pero por ahora, comenzamos a mirar sus primeros álbumes con algo de nostalgia...

2.5 // Nada especial

Otras reseñas de Arcade Fire:

domingo, 30 de julio de 2017

20 Años De... Los Tres : Fome (1997)


Quien diría que el éxito a nivel latinoamericano de La espada y la pared en 1995, sumado a todo el suceso que significó el MTV Unplugged de 1996, tendría a Los Tres (con seguridad la banda chilena más importante de los últimos veinticinco años) sumidos en una crisis interna que se había incubado y desarrollado en muy poco tiempo. Pero así fue. En 1997 la banda no lo estaba pasando nada de bien pero, con más talento que convicción, deciden de todas maneras viajar a los Estados Unidos para encarar un nuevo álbum, quizás con la secreta esperanza de que la música lograse depurar las dificultades. En ese sentido, Fome es el Abbey Road de Los Tres, el último gran esfuerzo de una banda que (demasiado pronto) se caía a pedazos...

En efecto, la cuidada producción con que cuenta el disco encubre muy bien toda la crisis individual y colectiva que atravesaba la banda por aquel entonces, sin embargo, adentrándose tanto en el sonido como en las líricas del álbum, el contexto se vuelve evidente. En ese sentido, Fome es por sobretodo un álbum de rock duro y oscuro, ejecutado de manera brillante, con evidente influencia del sonido minimalista anglo sesentero, motor de partida para un álbum que intentaba también marcar distancia con la linea "folclórica" que había empapado a la banda en su más reciente periodo y del que ellos mismos se declaraban hartos. Dicho en simple: Los Tres querían volver a ser rock, y Fome sería la respuesta a todo aquello.

El álbum abre con 'Claus', un instrumental exquisito, casi dos minutos compuestos por Roberto "Titae" Lindl marcados por batería y órgano, que darían paso al rock directo de 'Bolsa de mareo', carta de presentación tanto en lo musical y como en letras del hastío que la banda, y particularmente Alvaro Henríquez, vivía en aquellos días ("Te di, te doy todo. No vuelvas a pedir más..."). Mención aparte por cierto al pequeño tributo en batería al 'Tomorrow never knows' de The Beatles... 


De aquí en adelante el viaje se repartirá entre metáforas personales y dolorosas tales como 'Toco fondo' ("Creo en sordos, soy del sur. No veo risas me alimento de luz..."), 'De hacerse se va a hacer' o 'Antes' ("Ahora soy un lastre de profesión. Duermo en un catre sin protección..."), las referencias al fin de una relación amorosa en 'Jarabe para la tos' ("En el servicio de salud me enamoré de ti, mi luz. En el servicio de salud, me condené por ti, mi cruz...") , 'Fealdad' ("Un aburrimiento mortal hacia ti me deja abierto...") o 'Libreta' ("Libreta, sin tu amor, sin razón. Se juntan nubes, hay vendaval...") y finalmente están las sabrosas historias, los crudos relatos de 'Olor a gas', 'La torre de babel' y la dramática 'Pancho'. Entre medio de toda la recta final suena la simpática 'Silencio' (¡imposible no amarla!), para cerrar el almacén con el desenfreno rock de 'Restoran' (una especie de versión actualizada del 'Somos tontos, no pesados' de sus inicios) y otro instrumental, 'Largo', compuesto también por Titae

El final se acercaba para Los Tres, y ellos lo tenían más claro que cualquiera. De ahí lo impresionante del álbum, un trabajo sobrio pero brillante en materia de arreglos, que dio muestras de una banda que vivía un momento crudo pero que de todas formas, en base a un profesionalismo a prueba de todo, fue capaz de reunirse en un estudio para lograr que la magia continuase viva. Nunca fueron más rock que en 1997, nunca volvieron a ser tan geniales como acá, y aquello lo recordamos con emoción veinte años después. Fome es el mejor disco en la carrera de Los Tres y, por cierto, uno de los cinco álbumes más brillantes en la historia de la música chilena. 

5.0 // Obra maestra.

Otras reseñas de Los Tres:
2015 // Por Acanga
2010 // Coliumo

miércoles, 26 de julio de 2017

Lana Del Rey : Lust For Life (2017)


No deja de sorprender el como de la mano de una cadencia sonora de inofensiva apariencia, la norteamericana Lana del Rey ha logrado sostener un camino dentro del pop actual. Aquel pretencioso personaje que ha buscado construir, empapado de tonalidades añejas, y que pareciese en cualquier momento caerá, que pasará al olvido, se las ha arreglado para de una u otra forma tras cinco álbumes continuar defendiendo su obra con buenas armas. El caso es que quienes creyeron que esta mujer no sobreviviría al fenómeno de Born to die (2012) tuvieron que morderse la lengua con la llegada del exquisitamente oscuro Ultraviolence (2014), mientras que si en 2015 pareció patinar con Honeymoon me parece con este correcto Lust for life la vocalista retoma la senda correcta, no exenta de ciertos fallos cabe decir...

Lana del Rey (o aquellos que le arman los álbumes, digámoslo), ha intentado con su quinto álbum equilibrar sus clásicas interpretaciones en tono retro con sonidos "actuales", colaborando para esto con una serie de artistas de toda índole, desde algunos raperos, The Weeknd, Sean Lennon hasta la mismísima Stevie Nicks de Fleetwood Mac. El resultado, como cabe esperar frente a tanto feat. resulta diverso, a ratos atractivo pero en otros un tanto confuso, incluso forzado.

Los mejores momentos de Lust for life se producen cuando la artista insiste sobre su personaje, visitando lugares comunes dentro de su discografía pero cumpliendo. Ahí todo aquello que suena en su primera parte logra excelentes resultados, canciones como 'Love', '13 beaches' o 'Cherry' funcionan muy bien con su estructura creciente, construyendo melodías sobre susurros para poco a poco ir ganando en fuerza y arreglo, e incluso el dueto con The Weeknd en 'Lust for life' (la canción) logra fuir sin problemas. Sin embargo, en medida que el álbum avanza tropieza por partida doble: primero aparecen los duetos poco naturales ('Summer bummer' o 'Groupie love', con A$ap Rocky y Playboi Carti) y luego los monótonos lentos predecibles ('Coachella - Woodstock in my mind' o 'God bless America'). En toda esta pasada el disco pierde fuerza aunque vuelve a recuperarse acercándose al final con 'Beautiful people beautiful problems', la excelente 'Tomorrow never came', junto a los mencionados Stevie Nicks y Sean Lennon respectivamente, o en el cierre definitivo con 'Get free', que logra levantar los ánimos de manera efectiva.

Sobran minutos en este Lust for life, con tres o cuatro temas menos probablemente dejaría mejores sensaciones. De igual forma me parece que en general es un álbum que no acaba de despegar jamás. Ahora, mirando el vaso medio lleno habría que comentar que un puñado de gratos momentos si nos ha vuelto a entregar y que mejora la oferta en relación al discreto Honeymoon. La vocalista se mantiene en forma, cumpliendo aunque en el dilema de conservar vigencia tiende a confundirse un tanto...

3.0 // Bueno, cumple.

Otras reseñas de Lana del Rey:

domingo, 23 de julio de 2017

30 Años De... U2: The Joshua Tree (1987)


¿Con qué características debe contar un álbum perfecto? Enunciemos: dos o tres himnos, digamos, aquellas canciones absolutamente incontestables, un par de éxitos masivos e inolvidables, una medianía de canciones que dejen la sensación de jamás bajar el nivel, un conjunto de líricas que entreguen ideas interesantes, un vocalista que logre impregnar un determinado sello en sus interpretaciones, una banda en estado de gracia y una producción capaz de hacer lucir de buena forma dicho estado. Y bueno, todas estas variables se conjugaron en 1987 con U2, una banda que venía en ascenso y que en 1984 ya había golpeado fuerte la mesa con The unforgettable fire pero que tres años más tarde se metería definitivamente en la historia con The Joshua Tree, su fabulosa obra cumbre

Musicalmente The joshua tree se entiende como un álbum que aterriza la experimentación desarrollada tres años atrás en The unforgettable fire. En ese sentido, el de 1987 es un álbum que deambula entre el mesianismo y la crudeza, pero que salvo pequeños chispazos no entrega demasiado espacio a los excesos, sonando de esta forma más compacto y sólido que su antecesor. Es un álbum pensado al detalle, donde varias cabezas estuvieron detrás de lograr el sonido perfecto (Brian Eno y Daniel Lanois principalmente), el cual tras largos períodos de locura pudo conseguirse.

Pero vayamos a la música. Abre el disco, una melodía en ascenso señala el rumbo, el rasgueo de la guitarra de Dave Evans (a.k.a The Edge) comienza a pronunciarse para que tras unos cuantos segundos la banda entre en pleno. Es 'Where the streets have no names', un himno, una de las canciones más fabulosas en la carrera de los irlandeses, un tema que por si solo merecería una reseña y que por cierto, nos deja de entrada muy arriba. Curiosamente, en lugar de mantenernos en la cresta de la ola y entregarnos un tema de rock directo ('In god's country', por ejemplo), la banda a continuación opta por bajar las revoluciones, primero mediante el personal medio tiempo 'I still haven't found what I'm looking for', una canción de arreglos muy simples pero que destaca gracias a la interpretación y letra de un Bono conmovedor ("He hablado con la lengua de los ángeles / He tomado la mano del diablo / Era cálida en la noche / Yo estaba frío como una roca / Pero aún no encuentro lo que andaba buscando..."), y luego con la fabulosa balada 'With or without you', canción marcada por el bajo de Adam Clayton y que poco a poco comienza a ganar fuerza hasta acabar orgásmicamente con múltiples explosiones para nuevamente finalizar sobre la calma. Por cierto, los tres temas más contagiosos del álbum ya han sonado por lo que desde acá queda comprobar si el resto logra sostener el nivel.


Un viaje a centro américa influenciaría a Bono a escribir 'Bullet the blue sky' , uno de los temas más políticos en la carrera de la banda, con directas alusiones a la guerra y un sonido marcado (nuevamente) por el bajo de Clayton, una batería de Larry Mullen Jr. que desde los tiempos de 'Sunday bloody sunday' no era así de protagonista y, por supuesto, la fantástica guitarra de The edge, que interrumpe brusca pero acertadamente el relato del vocalista en un par de momentos. La primera parte del álbum finaliza con la sensibilidad de 'Running to stand still', que con sus referencias al mundo de las adicciones se transformaría en otra de las tantas joyas ocultas en la discografía de U2

La cara B del disco abre con una dupla incontestable, dos temas aparentemente menores que vienen a demostrar la grandeza de The Joshua Tree, me refiero a la soberbia 'Red hill mining town', cuyo peso reside completamente en la emocionante interpretación de un Bono que va al límite de su registro, e 'In god's country', con unos guitarrazos inolvidables sobre los que danza una hermosa letra que consagra al Bono letrista ("Los ríos corren pero pronto se secarán / Necesitamos nuevos sueños esta noche..."). Nos acercaremos al final con 'Trip through your wires', el tema más estadounidense del trabajo y otra muy política, 'One tree hill', que es toda poesía (con cierre en tono de oración gospel incluido) para acabar definitivamente este viaje con la oscuridad de 'Exit' y el lamento 'Mothers of the disappeared', dedicada a las madres cuyos hijos o familiares desaparecieron durante distintos periodos dictatoriales ocurridos en Latinoamérica durante los años 70's. 

The Joshua Tree es U2 en estado de gracia. Un álbum perfecto en donde cada canción es un mundo, una historia y que en materia de composiciones encontró a una banda inspirada, capaz de conjugar potentes melodías, cargadas de carácter, con momentos igual de crudos. El disco marcaría por cierto un antes/después para los irlandeses, quienes a partir de acá abrazarían una vocación masiva, de grandes estadios, que hasta el día de hoy los ha marcado. Encuentran así el reconocimiento definitivo y la consagración, desde acá les tocaría re inventarse en el éxito, lo cual no sería fácil tarea, en 1989 tropezarían con Rattle & Hum, aunque aquello será motivo de una futura reseña...

5.0 // Obra maestra 

Otras reseñas de U2:

miércoles, 19 de julio de 2017

Decapitated : Anticult (2017)


En 2004, con la salida de The negation, los polacos Decapitated se consolidaban como una realidad potente dentro del death técnico, cierto giro comenzó a evidenciarse en Organic hallucinosis (2006) pero fue el lamentable accidente de 2007 y la muerte de Witold "Vitek" Kieltyka (baterista y creador junto a su hermano Waclaw "Vogg" Kieltyka de la banda) aquello que evidentemente marcó un punto de no retorno para la agrupación, la cual hoy funciona más bien como un proyecto en solitario de Vogg en lugar de un colectivo creativo. El retorno en 2011 con Carnival is forever así lo hizo ver y las dos entregas posteriores han refirmado aquel camino, el de un metal mucho más cercano al groove de Sepultura y en general más simple en términos compositivos, con estructuras reconocibles y un sonido tan violento como directo. Nada de lo mencionado por cierto debería mover a engaño: Anticult es, en lo suyo, un gran disco, solo que deja la sensación de solo ser "un (muy buen) disco más". 

A destacar el que sean solo ocho canciones. Insisto en la idea de que los buenos discos de música extrema no deberían sobrepasar dicha cifra, más de 50 minutos de complejidad (en cualquier estilo dicho sea de paso) solo produce redundancia. El caso es que Anticult al ser un trabajo preciso logra apuntar a la médula con cada una de sus piezas, comenzando por 'Impulse', seis minutos que entran de a poco, con una intro oscura e instrumental como era de esperar para luego incorporar cambios estructurales, bastante velocidad y gancho. 'Impulse' posee elementos progresivos interesantes, sin embargo, esta dará paso esta a una seguidilla de temas que funcionan en una linea bastante monotemática entre si, es decir, un metal absolutamente desenfrenado y bestial, ni más ni menos. Ahí 'Deathvaluation', 'Kill the cult', 'Anger line' o 'Earth scar' no regalan segundo de tregua con un blast beat incesante, interpretaciones vocales notables por parte de Rafael "Rasta" Piotrowski y guitarras afiladísimas que mantienen vivo el legado del eterno Dimebag Darrell. Cabe destacar acá la producción del álbum que permite disfrutar del sonido a mucho gusto marcando un importante punto a favor. 

Algunos matices en términos de dinámica y estructura marcaran 'One-eyed nation', 'Never' o el exquisito cierre instrumental a cargo de 'Amen', pero nada fundamental, las cartas acá han sido lanzadas sobre la mesa, estamos frente a un muy buen álbum de metal inyectado directo a la vena pero que aleja definitivamente a la banda de las lineas experimentales y técnicas de sus inicios. 

3.5 // Muy bueno!